Una estampa de San Bernardo | Álamos

Iglesia de San Bernardo, Álamos

El poblado de San Bernardo tiene en la actualidad aproximadamente 1,400 habitantes y está situado 50 kilómetros al norte de Álamos, la cabecera municipal del municipio del mismo nombre. Un camino de terracería -que en ciertos mapas luce ya asfaltado- bordeado de mezquites, etchos y amapas conduce por La Higuera, El Tábelo, Los Tanques, La Vinata y otros asentamientos menores hasta San Bernardo: la puerta del hábitat de los guarijíos en Sonora. San Bernardo es punto de partida del camino hacia la comunidad de Mesa Colorada, la “capital guarijía”, por otra vía de terracería de 34 kilómetros.

Centro Coordinador Indigenista en San Bernardo, Álamos, Sonora

Centro Coordinador Indigenista en San Bernardo, Álamos, Sonora

Aunque también existe un camino poco transitado que comunica Álamos con Chínipas y Témoris, donde es posible tomar el ferrocarril (El Chepe) para dirigirse tanto a Chihuahua como a Topolobampo en el limítrofe estado de Sinaloa, de ninguna manera puede afirmarse que San Bernardo sea un pueblo muy comunicado, al contrario, su aislamiento es proverbial como último punto de abastecimiento antes de enfilarse hacia las entrañas de la Sierra Madre Occidental. A pesar de que las cosas han cambiado en los últimos 20 años, San Bernardo sigue siendo el centro rector de un amplio hinterland que constituye la región de refugio del pueblo guarijío o makurawe, dado que fue San Bernardo en aquel tiempo el punto nodal desde el cual se ejerció durante más de un siglo la opresión por parte de los yoris aquí asentados, mucho de los cuales fueron hacendados de Álamos, cuyos herederos –pero también otros nuevos ricos”- poseen varios de los ranchos cercanos (Valdivia 2007). Esta razón es la que está en el fondo de la decisión tomada en el año de 1978-1979 por parte del Instituto Nacional Indigenista de establecer aquí, uno de sus Centros Coordinadores Indigenistas (CCI) (Haro y Valdivia 1996). Hasta la fecha el CCI de San Bernardo otorga servicios a guarijíos y mayos de los municipios de Álamos y Quiriego, incluyendo el abasto de algunos albergues indígenas en el vecino estado de Chihuahua.

San Bernardo, Álamos

En el momento actual, San Bernardo conserva cierto aire de estigma en el Estado, debido a que es un punto clave para las actividades del narcotráfico, que en esta región incluyen principalmente la siembra de cannabis indica, estupefaciente de producción ilegal y cuyo cultivo está ampliamente distribuido en la serranía que une Sonora con Chihuahua.

La importancia del cultivo de marihuana en ésta micro-región se verifica especialmente desde inicios de la década de 1980, como consecuencia de la crisis agrícola y de la retirada de las actividades mineras (Yetman 2002). No obstante esta situación, que ha dejado su legado de muertes violentas, viudez y orfandad, San Bernardo es un pueblito tranquilo, incluso risueño, el cual ha visto modificarse su dinámica local actual por la afluencia de guarijíos que se han asentado en el poblado, gracias a la dotación gratuita de las casas de material que dejó la empresa minera “Gochico” perteneciente al Grupo minero Peñoles en su retirada. También es cierto que San Bernardo se aprecia como una localidad de escaso dinamismo, pobre y descuidada por las autoridades.

Los Pilares desde una de las calles de San Bernardo

Digna es de señalarse la majestuosidad que caracteriza a San Bernardo, un pueblo literalmente abrazado por las montañas, ya que por donde quiera que la vista se pose se contemplan formando una cadena que lo circunda cual si fuesen los centinelas de la vida local. A todas ellas los vecinos les tienen asignado su nombre, lo cual es de suma utilidad cuando se trata de ir a campear su ganado. Se evidencia en su monumento natural tan cercano que puede admirarse desde la entrada del pueblo (“Los Pilares de San Bernardo”), en la belleza enclavada en el pasaje de su arroyo, que siempre lleva agua, salvo en las temporadas extremas de sequía en la que los rancheros tienen que extraerla del subsuelo del mismo arroyo mediante bombeo a un metro de profundidad sin ninguna dificultad, en la sencillez adusta de sus casas, en la profusión de árboles frutales y floridos jardines con los que ornamentan sus patios.

6 comentarios en “Una estampa de San Bernardo | Álamos

  1. Gracias por esta reseña.tiempos muy bellos vivi ahí,cuando todos nos conociamos y tanta tranquilidad. pueblo de mi adorada madre.sueño con volver,pero volver es vivir el dolor de no encontrar a nadie de los que tanto amo pero ya se fueron. mis bendiciones para todos los que viven alla. y mis oraciones para mis muertos.

    • lindas palabras como los que conocemos la tranquilidad de aquellos ppueblos virgenes que teniamos en sonora cuando todavia se dormia en un simple petate sin que nadie te molestarara esa era una verdadera alcova felicidades a esos lindos habitantes de san bernardo

  2. Gratos recuerdos tengo de ese pueblo, donde pasé mi servicio social, bonitos paisajes, gente muy buena, que me hizo sentir menos la soledad, un año muy grato el que viví ahí, como lo menciona la nota, lo habían tachado de violento, pero encontré todo lo contrario, un refugio de paz, quisiera ir en alguna otra ocasión, saludos desde el centro del país!!!

  3. Pingback: Sierra despojada: el destierro de los Guarijío | chiltepines

  4. Pingback: LA TUBURADA GUARIJÍA Y EL PROYECTO DE PRESA DENOMINADO LOS PILARES O BICENTENARIO | chiltepines

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