Carta | Investigadora del CIAD escribe a la Comunidad Guarijío

niños guarijíos

Querida Comunidad Mahkurawe:

Mi nombre es Diana Luque, trabajo en el CIAD, Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, en la Cd. de Hermosillo, Sonora, haciendo estudios socio-ambientales para ayudar a las comunidades a lograr una mejor calidad de vida, cuidando al mismo tiempo de su territorio como herencia de sus antepasados.

Tal vez algunos de ustedes se acuerden de mí, pues en el año 2011, junto con otros compañeros, estuvimos visitando sus pueblos para levantar información sobre la situación en la que vivían ustedes, cómo se estaban alimentando y también cómo se encontraban sus territorios, su río, su magüechi, las plantas, los animales, entre otras cosas. Esta misma investigación* la llevamos a cabo en todos los pueblos indígenas de Sonora, con los cucapá, los pápagos, los pima, los seris, los yaquis y los mayos.

Me decidí a escribirles este mensaje pues sé que están en un momento difícil en el que tienen que tomar decisiones muy fuertes sobre el destino de su pueblo y de su territorio. Hace tiempo que les he querido dar mi opinión pero no me había atrevido porque por motivos familiares no puedo estar presente con ustedes. Además, como soy una persona que siempre ha vivido en la ciudad, creo que eso hace que se me dificulte entender cabalmente, todas las penurias que pueden estar viviendo actualmente. Sin embargo, ya tengo 15 años trabajando estos temas, y he tenido la oportunidad de escuchar a muchos pueblos, especialmente a los de Sonora, también de México y de otros países, por lo que tal vez les pueda servir en algo mi opinión, así que con todo respeto aquí se las presento.

La investigación que hicimos en los años 2010 y 2011 con los pueblos indígenas de Sonora, y que ahora como ustedes saben, estamos regresando para darles toda esta información para que les sirva para tomar decisiones sobre el futuro de sus pueblos y territorios. En esa investigación nos pudimos dar cuenta de muchos problemas que los afligen, pero sobretodo, que muchos de ellos son muy parecidos para todos.

Las comunidades indígenas, que al igual que ustedes el territorio que les heredaron sus antepasados, se encuentra a un lado de un río, como son los cucapá en el río Colorado, los yaquis en el río Yaqui y los mayos en el río Mayo, en distintos momentos, el gobierno hizo presas en sus ríos para desarrollar la agricultura de riego tecnificado. Estas comunidades ahora están muy inconformes por el impacto que tuvieron este tipo de presas y agricultura en sus territorios. Cuando el gobierno hizo las presas, en algunos casos ni les avisaron y en otros casos lo que les prometieron nunca se cumplió. Y los impactos a mediano plazo, jamás les fueron informados.

En estos días, tanto los cucapá, como los yaquis y mayos, a pesar de estar en lugares muy distintos y tener culturas diferentes, nos dijeron con mucha tristeza y desesperación casi las mismas cosas, que ahora se las enlisto:

El río está muerto!

Ya casi no lleva agua pues se queda en la presa y luego pasa a los canales de riego pero sale de nuestro territorio. Se llevan toda el agua de nuestro río a regar los campos de otros agricultores.

La poca agua que nos llega está contaminada por los plaguicidas, no podemos bañarnos ni mucho menos tomar el agua para beber. Nos estamos enfermando, sobretodo nuestros niños.

Tenemos que comprar el agua.

Ahora llueve mucho menos, desde que hicieron la presa pues como dicen los abuelos, “El agua llama al agua”.

Tenemos más calor.

Muchas plantas y animales que comíamos o plantas medicinales ya desaparecieron. Crecían a un lado del río pero ya no lleva agua. Ahora tenemos que comprar todo.

Antes teníamos muchas cosas de comer, cosas sanas, nadie se enfermaba. Todo era de aquí, no teníamos que comprar nada. Teníamos soberanía alimentaria.

Cuando se van las plantas y los animales también desaparecen las palabras, cada vez somos menos los que hablamos la lengua materna.

También nuestra ciencia, los conocimientos de los abuelos, están desapareciendo. Son los conocimientos para utilizar y cuidar las plantas, los animales, el río y todo el territorio.

La gente tiene que ganar dinero ahora, y aquí no hay trabajo. Los jóvenes se están yendo a trabajar a las ciudades y ya no regresan.

No podemos trabajar nuestras propias tierras pues ahora tenemos que pagar por la luz y el agua y las semillas y no nos alcanza, tenemos que pedir dinero a los bancos, pero ya no nos ayudan.

Dentro de nuestro territorio, las pocas tierras que tienen riego, las rentamos y ahí algunos de nosotros trabajamos como jornaleros y nos pagan muy poco. Ahora los patrones están trayendo jornaleros de fuera, les pagan menos. Así, llega un momento que tenemos muchas deudas pues todo lo tenemos que comprar, y terminamos vendiendo nuestras parcelas.

Como ven, compañeros Mahkurawe, los beneficios de las presas que se hicieron en los territorios de los cucapá, yaqui y mayo, en los ríos Colorado, Yaqui y Mayo, respectivamente, ha sido para beneficio de otras personas, no para las comunidades indígenas que han estado ahí por miles de años. Ellos siguen perdiendo territorio y acceso a sus recursos naturales, en especial al agua.

También sabemos por otras investigaciones que el clima de todo nuestro planeta está cambiando, y en Sonora, vamos a tener más calor y menos lluvia. Es decir, tendremos menos agua y comida de la que estábamos acostumbrados, como ya lo están viendo en sus magüechis, pues muchos de ustedes nos lo dijeron. En un clima como el de Sonora, una presa va alimentando las condiciones de sequía, que con el paso de los años esto se va agravando, pues se va perdiendo la vegetación y las condiciones que atraen la lluvia, el tipo de lluvia que requieren los magüechis.

Esto también está sucediendo en el territorio de los mayos. La presa significa más riesgos para los mayos que el que traen las eventuales inundaciones, pues estas se pueden evitar con un ordenamiento territorial regional y con propuestas más “suaves”, de mucho menor impacto, de control de avenidas. Esto ha sucedido en muchos lugares en el mundo.

Queridos compañeros Mahkurawe, aunque ustedes sean una comunidad pequeña, el valor que ustedes representan para la humanidad es enorme. Nosotros tenemos muchas cosas que aprender de ustedes. En primer lugar, desde mi humilde opinión, tienen lo más valioso que se pueda tener en esta vida, tienen su COMUNIDAD, tienen su lengua materna, su territorio, sus plantas medicinales, sus alimentos del territorio. No hay nadie, ningún científico, que tenga los conocimientos que ustedes tienen sobre su biodiversidad y sobre el río Mayo. Ya estamos viendo que todo esto se está desapareciendo lentamente.

Estoy convencida de que la Presa de los Pilares va a hacer que esto se vaya profundizando aún más. También estoy convencida de que las cosas pueden ser de otra manera. El pueblo Mahkurawe puede seguir vivo y crecer sano, con su río vivo y sano también. Cada vez somos más las personas y los pueblos que creemos en esto. Es decir, NO ESTÁN SOLOS. En todo el mundo los pueblos se están uniendo en la defensa de su comunidad y de sus territorios.

Con todo respeto y cariño me pongo a sus órdenes en la medida de mis posibilidades. Me despido como dice mi familia Comcaac, Yooz quij mizj massaiia, y como dice mi familia Yori: Que Dios los bendiga.

Diana Luque. 4 de agosto de 2013

* Política ambiental y territorios indígenas en Sonora, Diana Luque et al., 2012

Firma para que gobierno y promotores de presa en México respeten los Derechos Indígenas

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